martes, 20 de agosto de 2013

Zona de Turbulencia

20-08-2013. 23:39:51. Opinion. Por Manuel Tello Zapata. Como en pocas ocasiones, el Estado de Guerrero se encuentra en medio de una zona de alta turbulencia política, económica y social, que hace ver las cosas de tono muy oscuro y patético. Existen muchos problemas y algunos parecen ser insolubles; pero finalmente todo es según se quiera ver el vaso: medio lleno o medio vacío.


Este status de crisis ha sido bien aprovechado por los enemigos gratuitos y críticos por sistema del Gobernador del Estado Ángel Aguirre Rivero, para echarle la culpa de todo lo que sucede; no son pocos quienes asumiendo su derecho a la libertad de expresión, bajo el menor pretexto, intercambian en redes sociales con otros “radicalosos” la frase: “Aguirre tiene bien jodido a Guerrero”.


Obviamente esto es más falso que una moneda de tres pesos. Quienes realmente tienen jodida a nuestra sufrida entidad son los maestros paristas de la CETEG; la policía comunitaria y política; la delincuencia organizada; las organizaciones políticas con sus marchas; la delincuencia común; los lucradores sociales; los seudo estudiantes de Ayotzinapa, ahora los desplazados, etc..


Las embestidas que hacen estos grupos especialmente cuando se juntan para hacer de las suyas, son quienes provocan el caos y la incertidumbre entre nuestra sociedad, cuyos miembros le exigen al gobierno que ponga orden de inmediato; pero si se aplica la mano dura, entonces se demanda la caída del gobernante. En todas estas organizaciones existe gente que deja mucho que desear, no son grupos de angelitos de la guardia.


Para terminar con tal estado de cosas, con ese caos que hoy parece estrangular a los guerrerenses, se necesita de un gobierno dictatorial más o menos (un poco menos, creemos) como el de Egipto. Pero le guste o no a muchos aficionados o practicantes de la política en todas sus corrientes, en México vivimos en una democracia, donde no se puede reprimir a la gente con tanta radicalidad.


Como el ser humano que es, no dudamos en que el gobernador Aguirre Rivero en no pocas ocasiones le gustaría aplicar mano dura en contra de las muestras de inconformidad que van más allá de los límites legales. Pero el es un político que entiende los tamaños de su responsabilidad como gobernante y sabe hasta dónde puede llegar.


En el Congreso de la Unión, no han faltado aquellos legisladores que criticaron hace pocos meses con mala leche al gobernador de Guerrero, porque no metía orden ante las chin…fladeras que hacían los maestros de la CETEG. El Lunes anterior, un grupo de estos vándalos allanaron la sede del Congreso federal, donde hicieron de las suyas igual o peor que como lo practicaron en Guerrero.


Ahora si saben estos parlamentarios lo que es tener que aplicar la represión para mantener el orden social. Pero seguramente porque vivimos en una democracia no van a pasar de una demanda penal, que nunca va a proceder. Ayer por la tarde los dirigentes de la disidencia magisterial anunciaron que van a hacer acciones más enérgicas; a ver cómo le hace Miguel Ángel Mancera para resguardar el orden.


En Guerrero lo más fácil sería que las fuerzas armadas sometan a los policías comunitarios; que la policía estatal preventiva le aplique la ley a los “cetegistas” y “ayotzinapos” ¡Al pie de la letra! Pero los resultados de tal accionar podrían no ser lo exitosos que se quisieran.


Aparte de dialogar e intervenir en todos los conflictos políticos y de inseguridad pública, el Gobernador Aguirre Rivero tiene que administrar a nuestra entidad, algo que está haciendo y muy bien. Cientos de programas y acciones de gobierno se aplican en todas las regiones del Estado; se gestionan y llegan más recursos para educación, obra pública, salud, proyectos productivos, etc.. Lamentablemente y como están las cosas hoy en día, la fronda del árbol no nos permite ver la profundidad del bosque.


Guerrero no se está hundiendo ni camina hacia el desfiladero; poco a poco iremos saliendo de esta crisis generalizada que se vive actualmente y que no se puede ocultar. Pero nuestra sociedad debe estar consciente de que exagerando las cosas y llenando de pánico infundado al pueblo, poco aportaremos a salir de atolladero. Decir que levantaron a catorce personas en tal parte para resultar que no es cierto, algo que acostumbran hacer algunos medios impresos, no es ético ni ayuda a la vida democrática.


Es necesario exigir eso sí a nuestras autoridades, especialmente a las de la federación (porque el desmadre actual de inseguridad lo inició el ex Presidente Felipe Calderón), que combata a la delincuencia organizada con más eficiencia, y a las policías preventivas del Estado, que resguarden la seguridad en calles y escuelas. Urge que se proteja a los empleadores e inversionistas y que se castiguen todos los actos delictivos. Pero Ángel Aguirre Rivero no tiene la culpa de todo ni le damos las armas para hacerlo. Don Porfirio Díaz ya hubiese terminado con este desmadre, pero no queremos tampoco eso.


manueltello2002@yahoo.com



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